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sábado, 24 de febrero de 2018

ANÁLISIS - Outlast: Whistleblower

GÉNERO: Survival Horror
DESARROLLADORA: Red Barrels
DISTRIBUIDORA: Red Barrels
VERSIONES: PC, PS4, Xbox One
FECHA DE LANZAMIENTO: 07.05.2014
VERSIÓN ANALIZADA: PC

REGRESO AL INFIERNO


Podría decirse que Whistleblower representa la cara amable del término DLC. Esta vez no toca hablar de contenido chorra, ni de personajes ocultos en el disco que se desbloquean tras un generoso pago, ya que estamos ante una expansión en toda regla, de tres a cuatro horas de duración, que añade básicamente chicha argumental y jugable a lo que ya vivimos con Outlast. Esto, que en principio debería ser una buena noticia, y de hecho lo es, deja cierto regustillo amargo al no haberse aprovechado la ocasión para meter alguna mecánica nueva que le distinga del original.


A nivel argumental Whistleblower te mete en la piel de Waylon Park, el trabajador del hospital psiquiátrico de Mountain Massive, que envió el correo sobre las atrocidades allí cometidas a Miles Upshur, quien a la postre será el protagonista del primer Outlast. Es decir, a priori este DLC funciona como una precuela que invita a conocer las entrañas, y nunca mejor dicho, de la corporación Murkoff. Esto implica enfrentarte con nuevos y delirantes personajes, y ya de paso, reencontrarte con algunas situaciones familiares si jugaste con el original. De hecho hay acontecimientos puntuales que ocurren en la misma línea temporal del juego madre, por lo que el término de precuela hay que tomarlo con cautela.


Jugablemente Whistleblower no va ni un pasito más allá de lo visto en Outlast. Estamos ante el mismo juego lineal que basa todo su potencial en la indefensión del protagonista, y en cómo ha de esquivar las amenazas que bloquean su camino. Hay mucho de buscar un objeto o activar un mecanismo, en una serie de pantallas por las que deambula un tarado con ganas de sacarte las tripas. Poco puedes hacer salvo ocultarte entre las sombras, y aprovechar el momento preciso para darle la espalda sin que te vea. En definitiva el juego del gato y el ratón. Es tan parecido al original que incluso se ha recuperado el uso de la cámara en mano para hacer zoom y ver en la oscuridad, una idea que tenía sentido porque su protagonista era un periodista con ganas de grabar todo lo que allí ocurría, pero que en Whistleblower queda un poco forzado.


Tampoco hay rastro de esfuerzo alguno por mejorar la parte técnica, pero lo cierto es que tampoco es un apartado que se le pueda exigir a un DLC. Whistleblower se ve y se escucha exactamente igual que Outlast, lo que no deja de ser hasta cierto punto, lógico. Gráficos gore más que correctos y un acertado uso de los filtros, son más que suficientes para crear una de las atmósferas más opresivas que se pueden experimentar en un videojuego. Y es que a lo largo de todo el DLC se respira un continuismo bien entendido en el que no hay hueco para la sorpresa, pero tampoco la necesita. Whistleblower es un complemento más que interesante a la historia original, y aunque algunos le podamos pedir alguna mecánica nueva, lo cierto es que como juego de sustos sigue funcionando a las mil maravillas tal como está.

LO MEJOR
La ambientación sigue la línea de Outlast.

LO PEOR
No hay mecánicas nuevas.

6/10

Creeping.

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