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sábado, 14 de julio de 2018

ANÁLISIS - RIME



GÉNERO: Aventura/puzles
DESARROLLADORA: Tequila Works
DISTRIBUIDORA: Sony Interactive
VERSIONES: PC, PS4, Xbox One
FECHA DE LANZAMIENTO: 26.05.2017
VERSIÓN ANALIZADA: PS4

UN VIAJE ENRIQUECEDOR


El desarrollo de RIME no ha sido precisamente un camino de rosas. Ya en sus primeras apariciones se vio envuelto en una absurda polémica al mostrar similitudes con un juego de culto como ICO. Un chaval perdido en un entorno más o menos hostil, una fortificación a lo lejos, planos de cámara parecidos... ¿Estábamos ante una copia del juego de Fumito Ueda? Y luego se destaparon los líos entre el equipo de desarrollo y Sony, tras los cuales RIME dejó de ser una rimbombante exclusiva de PS4, para desaparecer del mapa tras un largo periodo de tiempo. Muchos temimos que el juego fuese cancelado, pero afortunadamente el desarrollo llegó a buen puerto, y esta vez, multiplataforma. Solo quedaba saber cómo le habrían afectado  estos contratiempos.


RIME cuenta la historia de un joven que despierta en la playa de una isla desierta, en cuyo horizonte destaca imponente una enorme construcción con forma de torre. Tu misión será la de recorrer la isla en busca de respuestas, de algo que dé sentido a su estancia allí, al tiempo que resuelves puzles de todo tipo para acceder a nuevas zonas de la isla. En esta ocasión el protagonista de la aventura dista mucho de ser típico héroe cargado habilidades sobrenaturales. Puede saltar y agarrarse a determinados salientes, arrastrar unos pocos objetos, y emitir unos gritos que activan elementos que hay diseminados por los escenarios. No parece gran cosa, pero resultan más que suficientes para llevar a buen puerto nuestra misión, la cual no está nada clara al principio, ya que no solo gozamos de cierta libertad para movernos por la isla en busca del camino principal, sino también para acceder a coleccionables ocultos que premian la curiosidad del jugador, y por qué no, para incentivar una más que recomendable segunda partida. No obstante, el juego se las apaña para darte pistas sobre el camino a seguir, bien sea a través de un simpático zorro que se deja ver de vez en cuando, o mediante la aparición de una misteriosa figura ataviada de una capa roja a la que no podemos dar caza.


Si queremos catalogarlo bajo unas frías etiquetas, podríamos decir que estamos ante una aventura de exploración y puzles como tantas hay en el mercado, y  efectivamente, lo es. Hay secciones de plataformas que no están pensadas como un reto, sino como una forma más de explorar, de interaccionar con el entorno entre puzle y puzle. Estos tampoco resultan especialmente rebuscados, pero sí que son lo suficientemente variados y están bien diseñados para encajar dentro de la naturaleza y misticismo que rodea a la historia. Sin embargo lo que es difícil de etiquetar, es la fuerte personalidad que consigue transmitir el conjunto gracias a un exquisito apartado artístico y, sobre todo, a una de las mejores bandas sonoras que puedes escuchar hoy en día en un videojuego. Técnicamente es un juego hasta cierto punto limitado, en  el que no hay cabida para "assets" fotorrealistas, pero sí para un diseño de escenarios muy variado con ciclo día y noche incluido, y personajes bien animados rebosantes de carácter y buen gusto. En esta ocasión el Unreal Engine 4 tampoco destaca por su rendimiento, al menos en la versión analizada, pero lo que pone en pantalla es agradable de ver, y con eso resulta más que suficiente.

Sin embargo si este juego consigue destacar como pocos, es gracias a un acompañamiento musical capaz de erizar los pelos del jugador más frío del mundo. La banda sonora creada por David García Díaz -harías bien en quedarte con este nombre- es capaz de convertir cualquier vista de la isla, cualquier acción del protagonista, por irrelevante que te parezca, en un momento especial y emotivo. Da gusto recorrer los escenarios solo por el simple hecho de seguir escuchando la música de fondo, creando una sensación de paz y armonía como pocas veces he experimentado en toda mi vida de jugador. Hay una simbiosis prácticamente perfecta entre el apartado artístico y la banda sonora, como por cierto también ocurría en Journey, otro juego cuya música se hace indispensable para potenciar la experiencia, y con el que RIME comparte algunas mecánicas. Sin desmerecer la obra de Jenova Chen, el producto de Tequila Works se siente en todo momento más completo, más "juego" por así decirlo, en cualquiera de sus facetas.


Haciendo balance final de lo que nos ofrece la nueva obra de Tequila, podemos concluir que el ajetreado desarrollo ha tenido un final feliz. Esa presumible copia descarada de ICO ha dado paso a un juego con entidad propia, que sin llegar a ser excepcional en ninguna de sus mecánicas, depara algunos de los momentos más entrañables de la generación. Salvo problemas puntuales con el rendimiento, que seguramente sean menos importantes corriendo sobre un PC solvente, y una duración algo justilla de aproximadamente seis horas, RIME resulta una de las experiencias más recomendables que puedes disfrutar en la actualidad, y por qué no decirlo, uno de los mejores desengrasantes entre tanto sandbox y "mobas" que pululan por el mercado actual de videojuegos.

LO MEJOR 
Una banda sonora excepcional. 
Acertada combinación entre exploración y puzles. 

LO PEOR 
Problemas de rendimiento puntuales.

8/10

Creeping.
     

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