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sábado, 28 de diciembre de 2019

ANÁLISIS - The Last Door: Season 2

GÉNERO: Aventura gráfica 
DESARROLLADORA: The Game Kitchen 
DISTRIBUIDORA: Phoenix Online Studios 
VERSIONES: Android, iOS, Linux, PC 
FECHA DE LANZAMIENTO: 20.03.2016 
VERSIÓN ANALIZADA: PC

LA MEJORA QUE NECESITABA


La primera temporada de The Last Door supuso un pequeño soplo de aire fresco dentro del género de la aventura gráfica. Su peculiar estilo pixel art extremo acompañado de una excelente banda sonora y, sobre todo, un misterioso argumento fuertemente inspirado en la obra de Lovercraft, fueron aspectos más que suficientes para llamar la atención de muchos jugadores dentro del prolífico sector indie. Era un título que a pesar de no contar con un gran presupuesto, o con un envoltorio tecnológico de último nivel, supo sacar provecho de una historia bien contada apoyada de una gran personalidad artística. Y como no podía ser de otra manera, esa buena acogida ha dado lugar a una continuación que hace suyo el lema de más y mejor.


La historia de esta segunda temporada te pone en la piel de John Wakefield, psiquiatra del protagonista de la primera temporada, Jeremiah Devitt, el cual ha desaparecido misteriosamente  tras los acontecimiento vividos en la precuela. La búsqueda de su paciente le llevará a recorrer diferentes localidades de la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX a lo largo de cuatro capítulos, en los que será testigo de las extrañas circunstancias que han rodeado su desaparición. El Velo, esa frontera que separa nuestro mundo de la oscuridad y del que ninguno parece escapar, vuelve a ser una parte importante de un trama que no requiere de muchas líneas de diálogo para ser atractiva. En este sentido la construcción de los personajes pueden resultar algo escueta, digamos que a veces se echa en falta un poco más de contexto respecto a sus motivaciones, alguna línea de diálogo más que refuercen sus argumentos, pero también es cierto que la historia tal como está resulta igualmente satisfactoria. Digamos que no hay atisbo de paja o relleno, lo que es de agradecer en los tiempos que corren.


Pero lo interesante de esta continuación no está solo en su argumento, que también, sino en una evolución muy reseñable en el diseño de puzles. Estos no eran precisamente el punto álgido de la precuela, de hecho se podía decir que resultaban algo escasos y muy sencillos para los más avezados en el género. Como consecuencia el juego resultaba excesivamente corto, y dada la estupenda ambientación y el cuidado guión, lo cierto es que te quedabas con ganas de un poquito más de complejidad. Esto se ha subsanado en gran medida gracias a una elaboración de puzles más complejos que llegan a duplicar prácticamente la duración de la aventura. Merecen una mención especial los capítulos centrales de la historia, los cuales además de contar con puzles muy interesantes, te permiten indagar por varias estancias y lugares al mismo tiempo, dando una sensación de libertad que rememora la de algunos clásicos de los noventa. No obstante, y a pesar de la evidente mejora, no llega ni de lejos a los niveles de dificultad de aquellas. El número de escenarios es más limitado, y lo mismo se puede decir de la cantidad de objetos que puedes llevar en el inventario, por lo que resulta un juego perfectamente acabable para cualquier aficionado al género.

Lo que no cambia en esta segunda temporada es ese peculiar diseño de gráficos tan personal que vimos en su primera entrega. La parte visual sigue tirando sin tapujos del pixelote gordo, que recuerda en más de una ocasión a los que sufrían nuestras retinas en la época de los ocho bits. Sin embargo el trabajo artístico sigue sabiendo imprimir el suficiente detalle como para que lo que se dibuja en pantalla ofrezca su peculiar atractivo. Definitivamente tiene su mérito crear unos escenarios y personajes tan creíbles con tan pocos pixeles. Más convencional, por decirlo de otra manera, es el apartado sonoro, el cual vuelve a recurrir al piano como maestro de ceremonias en los momentos más impactantes del juego. La calidad de las melodías me ha parecido excelente, y si algo se le puede achacar al apartado musical es que no se deje oír más a menudo. Tampoco hay rastro de diálogos hablados, y hemos de conformarnos con la lectura de los textos. Menos espectacular, pero igualmente efectivos.


En resumidas cuentas, esta segunda entrega de The Last Door ofrece casi todo lo que se puede esperar de una buena continuación. La historia sigue teniendo ese punto tenebroso que tanto gustó del original, y el nuevo diseño de puzles tiene ese puntito de complejidad bien medida que muchos jugadores de la primera temporada echamos de menos. Quizá se podría haber aprovechado para dar un pequeño empujón a la parte técnica sin necesidad de cambiar mucho el estilo gráfico, aunque seguramente se habría perdido parte de su seña de identidad: la de ser una aventura gráfica capaz de contar una buena  historia a base de pixeles gordos como puños.

LO MEJOR 
Los puzles han aumentado en calidad y complejidad.

LO PEOR 
No se aprecian mejoras técnicas reseñables.

7/10

Creeping

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